Uno de los mejores narradores del momento explica por qué es necesario recordar las preguntas básicas de la infancia para madurar y crear medios nobles.

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Foto: Stefany Aquise / LaMula.pe

“En mil cuatrocientas palabras libres los mandé a cagar”. Con esas palabras, en el año 2011, el escritor argentino Hernán Casciari se ganó uno de los primeros aplausos masivos que se le harían cada vez más comunes con el paso del tiempo. Se refería, en ese entonces, a la decisión que tomó en 2010 de renunciar a las cuatro grandes editoriales que publicaban sus libros (y, según ha contado, le robaban) y a los dos periódicos en los que contaba con una columna (y cada vez menos palabras). Su hartazgo lo convirtió en Orsai, una revista sin intermediarios entre los creadores, los autores y los lectores, sin publicidad y, a la vez, con la mayor calidad narrativa y artística. El objetivo: demostrar que la famosa crisis de la industria no es económica, sino moral. Hoy, después de seis años, siete libros y dieciséis números de la revista, su historia es más que conocida y si sufre un infarto, es noticia.

Usar las palabras, ser libre y mandar a cagar al resto, es lo que hace Casciari. Y lo hace con una sencillez y eficacia solo comparable con los relatos para niños y las confesiones sinceras. (Seguir leyendo en LaMula.pe) 

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