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Irse en floro

Blog de RLescanoMéndez

mes

julio 2016

Marco Avilés: “¿Cuántas cosas que ahora estamos aplastando vamos a valorar de acá a treinta años?”

Después de rechazar por años los orígenes de su familia, dejar el periodismo como trabajo e irse de la ciudad donde creció, el periodista peruano vuelve a Lima con un libro de crónicas con las que busca reivindicar su choledad.

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Foto: Raúl García / LaMula.pe

Marco Avilés es periodista. O lo fue. Aunque lo sigue siendo. Pero de otra manera.

Avilés fue reportero del diario El Comercio, donde escribió textos que hoy recorren las facultades de periodismo del país. Fue editor de Etiqueta Negra, la revista peruana que hoy en día es un referente de la crónica a nivel mundial. Y fundó la revista/editorial Cometa con la que publicó dos números de formatos gigantes que lo convirtieron en un mentor de los nuevos medios y en un duro crítico del periodismo tradicional y la caótica realidad limeña. Pero un día Avilés dejó el periodismo. “Cometa es el sueño que nunca pensé tener”, decía poco antes, mientras pasaba a formar parte también del grupo de los Nuevos Cronistas de Indias, una especie de guía del periodismo de vanguardia en Iberoamérica. En la televisión lo presentaban como “uno de los periodistas más talentosos del Perú”. Pero un día Avilés dejó el periodismo para casarse, mudarse a Maine (Estados Unidos), aprender inglés y ganar dinero trabajando como pupilo en el cocina de un restaurante y, ahora, llevando a sus citas médicas a decenas de personas que cruzaron la frontera en busca del sueño americano. (Seguir leyendo en LaMula.pe)

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Jennifer Thorndike: tratar de entender la maldad

Cómo las escenas de muerte y perversión que una escritora no soporta ver, se convirtieron en la herramienta narrativa para intentar comprender el lado oscuro de las personas.

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Foto: Raúl García / LaMula.pe

“A mí me gusta golpear con cada escena y cada capítulo. No quiero capítulos muertos donde el lector pueda dar un respiro. Me gusta golpear, golpear, golpear hasta el final”, explica Jennifer Thorndike (Lima, 1983) sobre su nueva novela que, solo en la contraportada, hace alusión a la muerte, la tortura, el crimen, la perversión, el poder, la sumisión, la soledad, la cobardía, la demencia, el abandono, la tristeza. Y, para cerrar, la muerte otra vez.

Cuando Thorndike habla de golpear, habla de Esa muerte existe (Random House, 2016), una historia en la que una mujer, condenada a muerte, describe su crimen: asesinar a su hermana. Se trata de no más de 160 páginas cargadas de frases cortas con escenas en las que se pueden mezclar basura podrida, entrepiernas, olor a orina, masturbaciones y arcadas. (Seguir leyendo…)

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