Publicado originalmente en la revista Asia Sur N° 169

Carolina Botteri acaba de consagrarse campeona mundial juvenil de bodyboard en Iquique [Chile], después de tomar un año sabático para dedicarse exclusivamente a entrenar. Apenas tiene dieciocho años, pero ya piensa en repetir la aventura en el próximo torneo ISA.

Carolina Botteri: «Me gustaría que las chicas sepan que el bodyboard no es solo para hombres; que ellas también pueden divertirse al máximo corriendo olas». (Foto: Augusto Escribens / Asia Sur)
Carolina Botteri: «Me gustaría que las chicas sepan que el bodyboard no es solo para hombres; que ellas también pueden divertirse al máximo corriendo olas». (Foto: Augusto Escribens / Asia Sur)

Carolina ha vuelto a Lima a las dos de la mañana, pero, después de un año preparándose para el ISA World Bodyboard Championship 2014, su cuerpo se ha acostumbrado a la rutina y ha despertado muy temprano, a las cinco. Pese a que acaba de llegar, su medalla de oro ya se luce sobre el piano de la sala de su casa, entre fotos familiares.

A la tablista no le ha bastado ser tricampeona nacional desde 2012, cuando aún estudiaba en el colegio. Después de graduarse explicó a sus padres que, antes que la universidad, obtener el campeonato internacional era lo más importante para ella. «Por mí correría para siempre y viviría de esto, pero es muy difícil porque se necesita mucho apoyo de las empresas privadas», dice mientras su mamá atraviesa la sala de puntillas para no interrumpir la conversación.

En 2011 la campeona ya había dado un primer aviso de su nivel internacional, cuando en el torneo mundial de aquel año quedó quinta en la categoría júnior y sexta en el open, donde compiten deportistas de todas las edades. Tres años después, antes de partir al mundial en Iquique, su entrenador aseguró frente a las cámaras de televisión que hoy Carolina tenía «mucha más personalidad competitiva». Una personalidad que cuajó mientras corría olas por intervalos de dos horas hasta tres veces al día, en playas del sur como Chilca, Puerto Nuevo, Caballeros o Playa Blanca.

El último reto y lo que sigue

En esta oportunidad había que trabajar más allá de las olas. La playa Cavancha, donde se desarrolló el ISA 2014, tiene bajo el agua un arrecife a poco menos de un metro; no estar familiarizado con las rocas afiladas puede hacer dudar al más capo de los ‘corcheros’, como se conoce a los bodyboarders en el Perú.

Por eso Carolina viajó con su entrenador durante mes y medio hasta las playas de Indonesia, para perder el miedo a los arrecifes. Era la primera vez que se alejaba por tanto tiempo de su familia, que durante la competencia mundial estuvo pendiente de ella desde casa. «Esta vez preferí que no fueran a Chile», confiesa Carolina al tiempo que acaricia a uno de sus cuatro gatos. «Opté por traer el título en lugar de que fueran y yo estuviera pensando que no les podía fallar». Pero al inicio de su primera serie en Iquique de todos modos sintió el peso de las miradas del público y, en especial, la presencia de otros competidores, como el chileno Amaury Lavernhe, campeón mundial en 2010.

Durante los veinte minutos que demora cada fase del ISA se puede correr hasta diez olas, de las cuales se cuentan los dos mejores puntajes de acuerdo a las maniobras. «Tu ola es como tu medalla de oro; nadie te la puede quitar», apunta Carolina. La presión hizo que ella se demorara en conseguirlas, pero incluso así logró un puntaje de 9.33 en la primera ronda, y de 11.54 en la segunda.

Ya en las jornadas nocturnas de evaluación con el equipo peruano completo –conformado por ocho hombres y una mujer, ella– le indicaron que tenía que corregir su posición para aprovechar más las olas e interiorizar lo que se había planteado: el objetivo no era ganar, sino competir bien. Así, le bastaron los seis primeros minutos de la final para alcanzar dos puntajes altos que le permitieron surcar las siguientes con más tranquilidad. Y al salir del mar todo el grupo la esperaba para alzarla en hombros.

El triunfo de Carolina, junto con la medalla de oro de la surfista Analí Gómez en los ISA World Surfing Games, es uno de los logros más destacados del país en el año que termina, y casi todos han llegado de la mano de los deportes de tabla, tanto que hace poco el presidente nacional de esa federación aseguró que los nuevos surfistas peruanos únicamente piensan en el oro, cuando recordó, sorprendido, que un bodyboarder se había disculpado por solo alcanzar la medalla de plata.

Carolina ha regresado al país alumbrada por los flashes de la prensa y con algunas decisiones pendientes. Por ejemplo, el año pasado terminó el colegio y aún no sabe qué carrera estudiar. «Me gusta la fotografía, pero siento que los estudios me quitan tiempo para correr, y viceversa», confiesa un poco aturdida. «Por ahora pienso en los próximos torneos, como el ISA 2015».

Durante su etapa escolar solo podía entrenar por las tardes en la Costa Verde, que tiene playas para principiantes. Pero ahora que puede buscar desde temprano la mejor marea en todo el litoral de Lima, parece difícil que alguien le quite esa libertad.

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