Publicado originalmente en Buensalvaje N° 11

Malas ventas. Alex Robinson (Nueva York, 1969) ■ Astiberri (2012) ■ 608 páginas ■ 148 soles
Malas ventas. Alex Robinson (Nueva York, 1969) ■ Astiberri (2012) ■ 608 páginas ■ 148 soles

Por su tamaño, su título y la sobriedad del diseño externo, Malas ventas parece en las estanterías de las librerías una especie de compendio de estudios económicos. Se trata, en realidad, de una novela gráfica de seiscientas páginas. La primera del dibujante norteamericano Alex Robinson, publicada originalmente en 2001 con el título Box Office Poison y traducida al español por la editorial española Astiberri, que acaba de sacar esta segunda edición.

El voluminoso libro cuenta la historia de cinco amigos amantes de los cómics, la literatura, la historia y la buena música, que tras terminar la universidad se enfrentan a su independencia en Nueva York. Sherman es un aspirante a escritor que está harto de su trabajo en una librería. Ed, un tímido dibujante de cómics virgen que se ve aferrado a trabajar en la ferretería de su padre. Jane, una dibujante de cómics con miedo a la vejez. Stephen, un profesor de historia que lleva cuatro años de novio con Jane. Y Dorothy, la manipuladora editora de una revista. Aparecerán otros personajes como Irving Flavor, otro dibujante veterano dejado al olvido por las injusticias de las grandes corporaciones.

La trama de la historia es una maraña de relaciones amicales, amorosas y profesionales que se complican con las dudas, los miedos y anhelos propios de la juventud de estos personajes veinteañeros de mediados de los noventa. La fragmentación de la novela ayuda a no perderse en el camino. Cada capítulo indaga en la historia de un personaje de tal manera que, cada tanto, ceden la posta del protagonismo. La historia se hace aún más real y cotidiana con el estilo realista, urbano y en blanco y negro de cada viñeta. Es inigualable la capacidad de Alex Robinson para reflejar en sus dibujos y diagramación el tránsito entre el presente y el pasado, entre lo que ocurre en la vida y lo que pasa por la cabeza de los personajes. Solo alguien como él puede darse el lujo, por ejemplo, de usar ocho páginas para graficar con exactitud la tensión de un beso infiel o, por momentos, de dejar de lado las palabras para narrar solo con dibujos.

La ambición de Malas ventas nos hace pensar qué sería de tantas obras cumbres de la literatura si muchos escritores también dibujaran.

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