Publicado originalmente en Asia Sur #157

Después de dos décadas ilustrando páginas del diario El Comercio, Claudia Gastaldo independiza por primera vez parte de su obra en una muestra individual.

Iustraciones de Claudia Gastaldo en su muestra personal (Foto: Augusto Escribens)
Iustraciones de Claudia Gastaldo en su muestra personal (Foto: Augusto Escribens)

Claudia Gastaldo ha pasado los últimos veinte años de su vida convirtiendo textos periodísticos en imágenes contundentes. Un día, por ejemplo, le tocaba leer un artículo sobre problemas del alcoholismo o alguno sobre la crisis europea, y después de cinco horas de trabajo, nacía una ilustración nueva. Hoy veinticuatro de sus mejores piezas se exhiben en una exposición individual en la Galería Índigo. La obra de Gastaldo, así, separada de los textos que acompañaba, se enfrenta a una nueva dimensión: expresarse por sí sola.

No sorprende por eso que en la exposición haya un juego tácito de adivinanzas: ¿De qué hablaban los artículos que eran acompañados por estos trabajos que no llevan nombre?, ¿qué artículo acompañaba al dibujo de una niña azul que sobrevuela la ciudad?, ¿cuál el de una mujer con un ojo morado que mira a través de su brazo o una mano que pone a salvo a un niño sobre el nivel del mar?, ¿qué significa un hombre que se balancea sobre una nube que llueve?

Desde sus primeras exposiciones colectivas como estudiante de pintura en la Pontificia Universidad Católica, Claudia Gastaldo se ha negado a nombrar sus creaciones. «Prefiero dar al espectador una total libertad de imaginar y sentir sin pautas o límites. Así el sentimiento es más genuino», dice. Pero hay en la muestra una pista sobre cómo traduce esos contenidos a sus dibujos. La primera obra, a modo de introducción, se presenta enmarcada por la página a la que perteneció. El texto ha sido alterado pero se llega a descifrar lo que decía. Título: Italia debe deshacerse de sus políticas racistas. En el centro, sobresaliendo hacia el espectador, hay un retrato oscuro de un hombre al que le han adherido orejas de burro y le han cocido la boca. El hilo cuelga de sus labios como si fuera baba.

Gastaldo, que ha ganado ocho premios de la Society For News Design, ha hecho del negro, del azul oscuro y del naranja sus colores predilectos para esos cuerpos de geometrías sencillas, y cabezas y manos desproporcionadas que caracterizan su trabajo. «Cada obra me pide colores diferentes; es algo casi instintivo. No hay reglas establecidas para aplicar o elegir los colores».

La rutina creativa de Gastaldo dentro del mundo periodístico le ha enseñado a dominar sus tiempos en el momento de crear a pesar de que la hora de cierre siempre aceche. «No dejo de sorprenderme de lo ilimitada que puede llegar a ser nuestra creatividad, incluso bajo presión», dice la mujer que hacía veinte ilustraciones para el diario cada mes. Después de dejar los lienzos ha logrado adaptarse al mundo editorial. Si bien la inspiración se la da el tema de turno, ella busca que su trabajo sea la principal razón por la que se leen los artículos.

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