Publicado originalmente en Tempus Noticias el 15/01/2014 con el títular “Alan García responde a puertas del último informe de la ‘megacomisión'”. 

El expresidente y líder del APRA hace un balance del gobierno de Ollanta Humala, responde sobre la labor de la ‘megacomisión’ que lo investiga y sobre su propuesta para recibir el fallo de La Haya, además de pronunciarse sobre el debate en torno a la concentración de medios.

El ex presidente Alan García en su oficina del Instituto de Gobierno y Gestión Pública. (Foto: Diego Miranda / Tempus Noticias)
El ex presidente Alan García en su oficina del Instituto de Gobierno y Gestión Pública. (Foto: Diego Miranda / Tempus Noticias)

Entrevista. Más de dos años después de conformada, la ‘megacomisión’ presenta hoy su último informe. Antes de darse a conocer lo alcances de la investigación sobre el segundo gobierno aprista, Alan García asegura que, por lo menos él, tiene las cuentas claras con el país. El expresidente conversó con TEMPUS en medio de la polémica encendida luego de que instara a la población a izar la bandera para esperar el cercano fallo de La Haya. García fue tajante sobre el debate en torno a la concentración de medios, dio a conocer su progresista postura sobre la unión civil igualitaria y dirigió sus más duras críticas hacia el Congreso de la República.

GOBIERNO DE OLLANTA HUMALA

Cuando César Villanueva fue designado como primer ministro señaló que había que esperar a que consolide su propio gabinete. En tres meses de gestión ha habido dos cambios. ¿Considera que el gabinete necesita un cambio más profundo?

─Yo pienso que sí. Un primer ministro no es la cereza que va encima de la torta. El primer ministro tiene un proyecto que no tiene que ser idéntico a lo que tenía el anterior, si lo tenía, y eso tiene que traducirse en las personas que él trae. Yo sí dije: “démosle tiempo al señor”, que además es un excelente administrador. Me parece un hombre bueno, sensato, un gran administrador de su región. Pero, claro, tal vez está sometido a presiones o no conoce el medio nacional suficientemente como para buscar personas que le den más credibilidad al Gobierno. El Gobierno ha tenido un bache que tampoco es alarmante. Los gobiernos siempre tienen baches. A la mitad del gobierno la gente se cansa de ver la misma cara. La gente comienza a ver más defectos que virtudes y es ahí cuando tiene que poner personas que le devuelvan la expectativa, la esperanza a la gente.

¿Villanueva ha sido bueno para recobrar la confianza?

─Le falta traer un equipo nuevo. No cambiar a todos. Pero sí traer gente y hacer un relanzamiento, creo que eso es bueno en política.

¿Cómo ve la advertencia que ha hecho la Confiep al Gobierno?

─La Confiep tiene razón en eso. Mire, dentro del marco general, mi propuesta ha sido la siguiente: el Gobierno lo hace bien en economía pero al mismo tiempo lo hace mal. Lo hace bien porque no hemos cambiado el modelo hacia un estatismo exagerado o se ha cerrado el Perú a los tratados de libre comercio. Hace bien porque hemos continuando algo que viene dando trabajo al Perú. Pero podría hacerlo mejor y estamos perdiendo oportunidades mil en estos dos años y medio. En conjunto bien, pero insuficiente.  Me parece que lo que ha hecho la Confiep es recoger ese criterio y ha dicho, “señor, usted tiene un crecimiento económico con el cual podría haber hecho más. Pero para qué se mete usted en un lío con la libertad de prensa, para qué se mete usted con las universidades”. Creo que está bien, tampoco suscribo los temas de la Confiep, pero sería mejor que el Gobierno tomara consciencia de que tiene en sus manos enormes instrumentos.

Pero, como usted dice, el Gobierno está metiéndose en líos con determinados sectores por las puras.

─No sé si al final digo que sea por las puras, pero sí hay prioridades.

¿Que eso genere conflictos con determinados sectores hace que no sea una prioridad y que una asociación como la Confiep se deba pronunciar de esa forma?

─Pero es evidente porque la Confiep es una suma de grandes y pequeñas empresas, decenas de miles. Lo que la Confiep dice es: “usted está hablando de concentración del diario El Comercio con el periódico El Correo. Bueno, mañana va a hablar de concentración del Banco de Crédito con el Banco Continental y el Interbank, pasado mañana va a decir que Lan concentra el mayor número de pasajeros y de ahí vamos a pasar a qué. Entonces, no pongo un centavo hasta que se aclaren las cosas en el 2016”. Así razona la gente.

¿No es un chantaje eso?

─No es un chantaje, hay que aprender de la historia. Los políticos a veces cometemos errores de buena intención o deseo de discutir. En este caso porque me da cólera que El Comercio no me trate bien y por eso me sumo a lo que dicen los otros. Yo lo digo con conocimiento de causa. Pongo mi experiencia al servicio del país con la mejor intención. Yo me agarré un conflicto con la banca y no creo que fuera algo que dio resultado positivo a los pobres del Perú.

Usted dice que pone su experiencia al servicio del país. Sin embargo, cuando se planteó el tema de la bicameralidad, por ejemplo, que está por debatirse en estos meses, ha señalado que no cuenten con usted.

─Yo estoy a favor de la bicameralidad. Lo que no quiero es senadores vitalicios. No me gusta nada vitalicio. El que quiere ganársela que vaya a elecciones. Como fui presidente ahora yo tengo mi sitio, mi sueldo, ¿por qué? Me parece tonto, una gollería. La verdad que uno no está contento con el Parlamento del Perú. Es una locura. Oiga, usted tiene esas personas que parecen agitados, unos iletrados, sin gusto por la historia, sin experiencia y con desconocimiento, toman decisiones absurdas y se la pasan dando leyes de la marinera. Para que el Parlamento funcione hay que desdoblarlo funcionalmente. Revisar lo que hace y después dialogar con una mejor cámara para hacer una mejor ley, ese desdoblamiento funcional mejora automáticamente el Congreso.

¿El APRA apoyará el proyecto entonces?

─Creo que sí, pero no estoy seguro. Yo no soy el Apra, soy simplemente un anciano jubilado.

¿Estuvo bien que quitaran del proyecto la inmunidad a los senadores?

─Sí, claro. Cuando se crea un derecho en el Perú hay un inmediato abuso de ese derecho.

¿Cómo ve que el fujimorismo esté encabezando la comisión López-Meneses donde uno de los principales investigados es justamente el exoperador de Vladimiro Montesinos?

─Mucha gente lo ve como criticable pero mucho más criticable sería que lo encabece alguien del Gobierno actual.

Bueno, no son las dos únicas opciones.

─Es que no había nadie más que quisiera entrar en ese tema. Esa presidencia era de un alto costo en el sentido que, como gran responsabilidad, puede significar un trampolín, no del señor Díaz Dios sino de su partido. Es decir, “nosotros, los que hemos sido acusados de ladrones y de dictatoriales, ahora estamos en el camino democrático y vamos a enmendar todo esto”. Puede ser un instrumento interesante o puede ser la tumba si empiezan a esconder todas las cosas.

¿Ve una transformación en el fujimorismo?

─ Sí. A pesar de que haya un hielo con Humala por haber contendido con la señora Keiko, podrían tener más resistencia. Han sido bastante responsables, le han dado bastante apoyo, no le han hecho cargamontón contra todos sus ministros. Han pasado 21 años del golpe de estado, 13 o 14 años del estallido de ese modelo, yo creo que ya tienen bastante experiencia para darse cuenta que eso es irrepetible.

¿Qué otra propuesta podría rescatar usted del fujimorismo que no sea indultar a Alberto Fujimori?

─Ehhh…  Bueno, han acompañado muchas cosas importantes. La reforma educativa, por ejemplo, la hubieran podido bloquear en mi gobierno. O la carrera pública magisterial, ellos tenían la mayoría. Hasta el tema con Chile, la aprobación de los mapas y la inscripción en la ONU de nuestros planos, podrían haberla bloqueado. Han actuado positivamente. Ellos tienen un punto de vista respecto a la sentencia de su jefe. Me parece legítimo pues que lo tengan, es su derecho.

¿Cree que el presidente de la comisión, Juan Días Dios, va a poder hacer una investigación objetiva?

─Espero que sí, ese es el tema. Eso sólo lo podrá responder en unos meses lo que haga la comisión.

 

CONCENTRACIÓN DE MEDIOS

En una entrevista con El Comercio usted señaló que uno de sus principios elementales era “respetar el derecho a hablar y pensar de la gente”. ¿Cómo interpretar esto en medio del debate sobre la concentración de medios?

─Tal vez lo que he querido decir es que en mis dos gobiernos jamás tuve un conflicto con la prensa. Jamás he permitido que nadie se lance contra la libertad de expresión que para mí es un elemento fundamental de la civilización. Obviamente no le voy a pedir a un presidente mal aconsejado que lea la constitución. No lo ha hecho nunca. La constitución jamás dice que existe concentración, es un criterio subjetivo. En la Constitución se habla de monopolio, exclusividad o acaparamiento. Exclusividad es cuando un diario tiene la exclusividad de la información. Monopolio cuando una sola empresa domina todos los medios. Y acaparamiento es cuando acapara los bienes físicos. Nada de eso existe en el país. Existe un conjunto de diarios donde algunos se han consorciado y otros aspiraban a ello. ¿Qué hubiera ocurrido si el grupo La República, que tiene cuatro periódicos compraba Epensa? Tendría ocho periódicos. Y es este grupo el que ha hecho la denuncia contra el otro. Estoy en favor de que todo se discuta teórica y filosóficamente, de lo que no estoy nunca de acuerdo es en defender el bolsillo de nadie. En el fondo el asunto es ese y no hay que caer en ese juego. La mejor regulación es la no regulación. Punto. Las ideas no se acaparan y con todos los medios extraordinarios que existen es imposible ser excluyente y cualquiera, si desea, puede salir a la calle, pero si tiene buenos tituleros y buenos investigadores puede romper el mercado y abrirse un espacio. En este tema, la mejor forma de actuar de un gobierno es no decir nada sobre la libertad de prensa, nada. Aunque digan zamba canuta de uno, nada.

Las razones que usted plantea son las que ha planteado El Comercio en el sentido de que “nosotros hemos conseguido dominar este campo de la información por nuestro talento, porque hemos sido mejores y los demás no”. ¿Es válido entonces que, por ese trabajo, El Comercio domine poco menos del 80% de la venta de los diarios?

─Sí, porque en el año 85 La República tenía tres veces el tiraje de El Comercio y a nadie se le ocurrió decir que estaban dominando. Hay una cierta equidad. El grupo La República también tiene el 30% del canal 4 y, ¿qué hubiera ocurrido si compraba los medios vinculados a Epensa? Sería la situación inversa, estaría argumentando tal como usted dice que El Comercio argumenta. Yo no entro en ese tema de privados. Desde que se mete el jefe del Poder Ejecutivo se envenena la discusión porque ya es un actor político con un objetivo concreto y sospechoso de querer romper la democracia para asustar, sujetar o dominar otro grupo para que no se oponga a sus propósitos. Cierto o no, desde que se mete el presidente en esto malogró todo. Yo no estoy en desacuerdo que se judicialmente los temas, pero yo no me hubiera metido.

En su gestión también hubo un conflicto similar cuando su ministro de Justicia, Aurelio Pastor, fue bastante duro con El Comercio diciendo que “acumulaba el poder mediático”.

─Y él salió del Gobierno. No me pareció. Cuando se pasa del límite de defender hechos, a señalar personas o familias, ya es entrar en el terreno que para mí es intocable: la libertad de expresión.

¿Cómo impedir ese acaparamiento de la información tanto del privado como del estatal?

─Que el partido nacionalista saque un buen periódico. ¿No dicen que tienen cientos de miles de afiliados? El partido aprista tuvo en alguna ocasión un periódico, en el año 45, que vendía más que El Comercio y La Prensa juntos, que se llamó La Tribuna. Cree un periódico, oiga. ¿Por qué no? Pero no, como este ya tiene concentrado, yo quiero agarrarme esa concentración para mí. Eso es bien fácil ah. En el mundo de las ideas, que es la democracia, yo creo que hay que formular mejores ideas y ganar las batallas.

FALLO DE LA HAYA

Usted ha planteado que se embanderen las casas y las plazas públicas para esperar el fallo de La Haya. ¿No considera que una medida así podría exacerbar un poco los ánimos?

─En absoluto. Mire, cuando hay fiestas embanderan los clubes, cuando hay un partido de fútbol embanderan por todas partes. ¿Es un delito izar la bandera nacional? Que la icen los chilenos también por si ganan. Yo no tengo una posición triunfalista, pero digo que es un tema muy importante y podemos ganar y estaremos muy contentos. Pueden quedarse las cosas como están, cosa que, a mi concepto, es remoto jurídicamente, pero aún en ese caso ya cerró un tema. Es un día importante y el problema ese día no le pertenece ni al que puso la demanda ni al que está sentado en palacio ni a nadie, es de la gente y la gente tiene que tener autoestima que es lo que intento suscitar: siéntete orgulloso de tu país que ha llevado a otro país a sentarse en un banquillo con una denuncia.

¿Es el mejor momento para elevar el orgullo?

─Claro, siempre es el mejor momento para levantar la bandera nacional.

Los alcaldes de Tacna y Arica han firmado un acuerdo de paz …

─ ¿Levantar la bandera es una declaratoria de guerra? ¿Así están de asustados los peruanos?

Permítame terminar la pregunta. Ellos han firmado un acuerdo de paz donde se solicita que la población peruana y chilena reciba el fallo en un ambiente de mesura y serenidad y que ese será un día como cualquier otro. ¿Izar la bandera no es ir un poco contra estas propuestas?

─¿Es un acto hostil izar la bandera? Es un acto de orgullo nacional, sino para qué hemos presentado ese rollo. ¿Así vivimos? ¿De rodillas, atemorizados? Yo no tengo ese miedo, sino no hubiera presentado la demanda. Oiga, la inhibición es espantosa. He escuchado dos o tres que opinan y dicen “no, se pueden enojar los chilenos”. ¡Por Dios! Yo no vivo de odios antiguos. Lo que pasó, pasó. Pero tampoco podemos estar atemorizados con lo que puedan decir.

Pongamos un escenario. Es 27 de enero y La Haya indica que el territorio marítimo le pertenece a Chile.

─Caballero, de pronto nosotros argumentamos una idea que nos parecía coherente pero diecisiete sabios jurídicos internacionales, que no creo se puedan comprar, tienen otro criterio. Caballero, así es la vida. Si en un momento la Corte Internacional dijera, bueno esto es de cumplimiento obligatorio, caballero, qué vamos a hacer.

¿Cómo ve la reelección de Bachelet nuevamente como presidente de Chile?

─Me agrada primero que los chilenos afirmen su democracia, creo que Michelle llega con demasiadas expectativas de la población. Hay que decir de paso que el presidente Piñera ha hecho un buen gobierno, ha disminuido la pobreza, ha hecho crecer más a Chile que lo que creció con Bachelet y ha dado algunos pasos por lo que fue criticado por su derecha. Chile tiene una división muy clara, la derecha y la izquierda. La izquierda jamás le reconocerá nada a Piñera y Piñera esperará que se lo reconozca el pueblo de Chile y volverá a ser candidato el 2017, que es lo que ha ocurrido con Bachelet. Ahí ve usted que hay una continuidad de criterios.  Pienso que esté quien esté y sea cual sea el fallo de La Haya están condenados los chilenos y beneficiados los peruanos a trabajar en conjunto, a hacer coinversiones, lo cual es muy bueno porque ellos tienen mucho capital invertido acá que da trabajo e impulsa el desarrollo aquí.

 

SENTENCIA DEL PODER JUDICIAL

Su abogado Wilder Medina en un primer momento aseguró que la resolución del PJ anulaba el 99% de toda la investigación de la ‘megacomisión’, pero luego usted fue más cauteloso al decir que se le daba la razón para “ser investigado con respeto”. ¿Por qué tuvieron versiones tan distintas?

─No es distinto. Una investigación o un montaje político que se hace sin respetar el debido proceso es nulo per se, como lo ha declarado la Corte Superior confirmando la Primera Instancia. Yo jamás he dicho que no quiero ser investigado. Tengo conciencia y cuentas claras ante el país. Lo único que digo es que lo que está mal hecho no vale. Debo decir que esta investigación o escudriñamiento de múltiples cosas cubre a cientos o miles de personas y funcionarios. Si se encuentra un delito flagrante, clarísimo, que se proceda. Lo único que quiero es que se actúe con sujeción al debido proceso, es decir, “lo llamamos para que usted responda por este hecho concreto que lo vincula con tal hecho concreto que presumimos delictuoso”. A los políticos, especialmente a los que hemos ocupado dos veces la presidencia, nos investiga la historia más que una comisión o persona.

Su abogado dijo que el trabajo de la ‘megacomisión’ volvía a fojas cero.

─Bueno, a fojas con sujeción hasta el 8 de marzo del año 2013, en que presentamos la demanda de amparo formal.

Sin embargo, está claro que una de las cosas que se anulan son las declaraciones que dio el 3 de abril del año pasado.

─Pero que siendo públicas están en las consciencias de los que han seguido los temas.

¿Por qué necesita que no se tomen en cuenta?

─No, yo no necesito nada, señor. Si en un proceso a usted lo llevan de los pelos sin advertirle desde la comisaría por qué se le cita, usted dirá que todo este procedimiento o manipulación es nula. Simplemente no necesito nada, mi amigo, ahí se equivoca.

En esa sesión usted defendió a Facundo Chinguel.

─No, fue en ocasión anterior.

No, tengo acá sus declaraciones y las fechas…

─Bueno, cuando a mí me han preguntado sobre él, yo he respondido como abogado: que me parece un funcionario honesto y trabajador. Nada más he dicho. Si el Poder Judicial o el Fiscal demuestran algo adicional, que se sancione al responsable.

¿Volvería a defender a Facundo Chingel?

─No entro nunca al terreno de las hipótesis, mi amigo.

Durante los últimos meses usted ha señalado recurrentemente que la ‘megacomisión’ lo  quiere invalidar políticamente, vetarlo.

─No lo he dicho yo, hasta la primera dama ha tenido esa expresión.

Usted en Twitter ha tildado a la ‘megacomisión’ como la “comisión del veto”,  y que lo quieren inhabilitar por “rencor”.

─No, por rencor no. Me quieren inhabilitar para la reelección conyugal, eso no es rencor.

Ya todos los implicados han desmentido eso.

─Es lo políticamente correcto. No lo van a aceptar, ¿no?

Sin embargo, usted también ha señalado una y otra vez que no está en campaña electoral, que no le preocupa que lo inhabiliten.

–Nadie tiene derecho a imponer una sanción sin determinar la existencia de un delito. Aquí lo que hay es simplemente: “no encontramos delito  –lo dice el señor Tejada– pero lo inhabilitamos porque gobernó mal”. Oiga, eso le toca decirlo al pueblo. Sin necesidad de ser candidato, yo no estoy dispuesto a aceptar eso. ¿Por qué lo aceptaría?

Cuando se inició el proceso de los llamados ‘narcoindultos’ usted dijo no iba a decir “soy presidente y me quieren destruir”. Ahora sus constantes expresiones son que lo quieren inhabilitar.

─Sí pues, pero yo ya llevo 900 días investigado. El primer día puedo decir que saludo que me investiguen, qué bien, tengo la conciencia tranquila. 900 días después ya es tiempo suficiente para decir que lo único que están haciendo es poner un pollo al asador para ver cómo lo ven transar sus posibilidades.

Algunos constitucionalistas han señalado que la Justicia no debe interferir con las acciones del Congreso, de lo contrario todo podría ser cuestionado vía una acción de amparo.

─Viceversa, la Justicia no debe permitir que el Congreso se meta a hacer justicia. La política está usando como un puñal ciertos instrumentos que parecen de investigación y de justicia. Invente usted cualquier tema e inicie una investigación, luego ya tiene al posible candidato investigado y ya tiene como ensuciarlo. Ese juego es clásico.

Más allá de los casos en que se evalúa su participación directa, ¿cómo ve que, a partir de su gobierno, se puedan elaborar tantos informes sobre casos de corrupción que involucran a diversos funcionarios?

─No he visto que involucren a nadie, salvo en los casos de ‘narcoindultos’ donde ha aparecido un testigo que después se desdijo y se fue del país. ¿Por qué repite usted las cosas sin analizarlas? ¿A quién han encontrado?

En el informe que se va a presentar sobre el balance patrimonial, se ha dicho recurrentemente que en varios casos están involucrados hasta exministros.

─Yo no lo sé, no lo conozco. Comprenderá usted que por la secrecía y la providencia política de quienes son miembros de esa comisión no tengo manera de alterar ningún trascendido. En política hay mucha pasión, mucho odio, mucho deseo de sacar a este para que yo entre en su sitio.

¿No considera que ninguna información dada por la ‘megacomisión’ es útil?

─En cuanto a mí, no.

¿Y en cuanto a su gobierno?

─Sólo lo veré como útil cuando el fiscal que es objetivo, que no va a ser candidato a nada, y la Sala de la Corte Suprema castiguen a algún delincuente. No descarto que haya hechos evidentemente reñidos con la moral y con la ley, pero como en todos los gobiernos. Pero de ahí a anticipar conclusiones sabiendo cuáles son los objetivos y la voluntad de los que aparecen como jueces imparciales ahora en la ‘megacomisión’, no me haga reír.

¿Cómo considera que afecta a la política peruana que tres expresidentes se encuentren, en el caso de Alberto Fujimori en la cárcel, en el caso de Alejandro Toledo y el de usted siendo investigados por el Congreso?

─Yo no respondo por los otros. Ese el estilo de política que nosotros practicamos en el país según parece, ¿no?: invento algo, te investigo y después digo cómo es posible que estén investigados todos. Es bien simple y tiene una motivación política. Yo no tengo indicio o presunción de delito. Lo que se preguntan es “cómo evitamos que este hombre gane unas elecciones por tercera vez”, lo cual ya sería el infierno para algunos adversarios.

Sea por cuestiones políticas o no, el hecho concreto es que hay dos expresidentes que están siendo investigados.

─El hecho concreto es que Tempus también puede ser investigado.

Sí, pero no estamos siendo investigados.

─Yo puedo decir en este momento que usted me ha sometido a un chantaje y llamar a la policía e iniciar un proceso, así se hacen las cosas en la política.

Y teniendo a los mencionados líderes políticos en estas circunstancias…

─El pueblo es consciente de quiénes hacen de jueces imparciales y objetivos. El pueblo no se come esas cosas así no más, el pueblo no es tonto. Toda esta gente razona como si el pueblo fuese menos inteligente que los que están en el Parlamento, hágame el favor, eso es bien difícil.

 

EL APRA

El analista Fernando Tuesta hace unos días señaló que uno de los grandes problemas era la desarticulación política, que las principales fuerzas políticas no están realmente fuera de Lima. Los gobiernos regionales, las alcaldías, todo, en su mayoría, están con partidos independientes. ¿Cómo está trabajando el APRA para solucionar este problema?

─No es un problema. Estamos atravesando un momento creativo de tiempos revueltos. Yo no veo las cosas en negativo. Estamos en un proceso de desconcentración y descentralización casi forzada del Estado, que está generando que se creen a la vez aristocracias pero a la vez fuerzas políticas en Puno y, dentro de Puno, en Ilave. El Perú está generando una nueva clase política. Yo tengo fe en que hay un desorden aparente que se va a consolidar progresivamente.
Los partidos tenemos que ser más virtuales, menos presenciales. Si los partidos no son vehículos de ideas más que grupos de personas metidas dentro de un comité de ladrillo, no tienen destino. Por eso prefiero el Twitter a hacer manifestaciones. ¿Para qué? Las ideas ahora van libres por el mundo.

¿Van a presentar candidatos a las elecciones municipales y regionales?

─Yo pienso que sí. El partido aprista tiene que presentar candidatos. Es difícil porque el concepto de partidos políticos está muy vinculado al limeñismo. En el Perú, como parte de la descentralización, un efecto no querido es un antilimeñismo muy grande allá en Amazonas, en Ilave. Lo que pueden hacer los partidos de otras épocas es montarse sobre el liderazgo de las personas que están allá, pero eso es también un poco falso. Para el APRA es más difícil porque siempre quiere ir con sus candidatos apristas y ahí compite en desigualdad de condiciones con el fujimorismo que se presta un candidato.

Alberto Vergara hace un tiempo escribió  un reportaje muy minucioso sobre el partido. Entrevistó desde miembros de las bases hasta la dirigencia oficial. Una de sus conclusiones era la brecha que existía entre la dirigencia y las bases. ¿Cómo va esa relación actualmente en el partido?

─Es posible que eso exista, y no es un consuelo que eso exista en todas partes también. Es una deficiencia de información tanto de emisión de los que están arriba que quieren llegar con interpretaciones, ideas, si el partido es bicameralista o no, si el partido es pro relación con Bolivia o no, pero también es deficiencia en captación del de abajo. El militante no puede ser inerte. Tiene que salir a buscar, esa es la libertad moderna. Así como los partidos tienen un vacío respecto a toda esta nueva política enorme que se está haciendo en todo el país, así también tienen un vacío entre arriba y abajo, que es normal en toda organización.

¿Reconoce que hace falta nuevos líderes en el partido?

─Claro. Jamás he querido que el partido se ‘alanise’. Jamás he tenido un grupo dentro del partido. Elijan a quien elijan, yo trabajo con ese. Nunca he puesto el dedo por alguien en el partido, por nadie. ¿Sabe por qué? Porque si ese alguien se equivoca el responsable será el que puso el dedo. Lo que he puesto es mi figura, mi palabra, mi atractivo que fue alguna vez, a favor del partido. En lo que yo trabajo ahora es básicamente en reunir gente joven y les pregunto: ¿en qué puede usted servirle al Perú? Ya se acabó el tiempo de los ademanes y discursos, eso no sirve. Lo que quiere la gente es eficiencia y moralidad. Yo sí pienso que hay una promoción de gente joven, algunos cientos de jóvenes profesionales.

LA LEGALIZACIÓN DE LA MARIHUANA Y LA UNIÓN CIVIL

¿Qué opina sobre la gestión del presidente de Uruguay, José Mujica?

─Ese viejo es excelente. Es un hombre que tiene demasiada experiencia y sabiduría. Nos hemos reído mucho los dos de todas nuestras peripecias ideológicas juveniles –él es mayor ah–. Dice lo que piensa, a veces con un poco de dureza. Ha querido dar muestras de progresismo intelectual y social, ha manejado bien su gobierno con un poquito de inflación mayor de lo que debería. Ha aprovechado que él es la carne del sándwich entre Brasil y Argentina y ha logrado evitar contagiarse de la peripecia argentina. Es claro que ha actuado con mucha eficacia.

¿Cree que es posible actualmente acá plantear un proyecto de la regulación de la marihuana?

─Somos un país productor de cocaína, con un sistema educativo muy inferior al uruguayo que tiene cien años antes de calidad. Allá la población tiene más solidez psicológica para defenderse de las adicciones, ese es el problema.

“No le veo ni pies ni cabeza a los temores con que vemos aquí a la unión civil”.

En una entrevista que tuvo con Beto Ortiz hace algunos años, él le dijo que creyó que en su gobierno ya se iba a poder casar, que el matrimonio entre personas de un mismo género iba a ser legal. Usted le respondió: “eso es verdad, en algún momento lo será, eso no lo dudo”. ¿Cuánto considera que falta para ese momento?

─Creo que ya estamos maduros. No entiendo por qué no se discute el proyecto que presentó Carlos Bruce. Hay mucho temor, cuando eso ya es un hecho. A la velocidad que vamos, creo que el Papa lo va a autorizar. No le veo ni pies ni cabeza a los temores con que vemos aquí. No lo entiendo, hay mucho temor en el Perú todavía.

EL EXPRESIDENTE EN LAS REDES SOCIALES

Usted en algún momento planteó que su trabajo como expresidente requería mucha prudencia, mucha serenidad, y que era absurdo buscar destruir al sucesor demostrando que uno lo había hecho mejor. Sin embargo, me gustaría leerle algunos de sus tuits: “En mi gobierno hemos reducido la pobreza en un 128%, señor Humala haga algo mejor en vez de dividir a los peruanos”. Otro: “Señor Humala, los medios no son culpables de su fracaso, de su inseguridad y la deficiencia que tiene en su país”.

─Pero es dos años y medio después ah.

¿Por qué ha cambiado su postura?

─Primero porque veo que no ha habido la velocidad y la decisión necesaria y, en segundo lugar, porque ya comprendí que lo que había era una enemistad gratuita contra un teórico competidor. No he lanzado mi candidatura, ni estoy convencido de lanzarla, y lo que busca es destruir el nombre de uno y las obras del gobierno de otro. Tengo el derecho a decir “haga usted algo mejor en vez de decir cosas que no sabe” ¿no? ¿No dicen que el que calla otorga?

¿Con su actividad en Twitter reducida a 140 caracteres, extraña sus mítines?

─No. Lo que extrañaría es si me muero, si me ponen un parche en la boca y me atan los dedos y la capacidad de expresarme. Un político es expresión, es comunicación, puede hacer mítines en la radio, puede hacerlo por Twitter, lo importante es saber cómo comunicar.

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