Acampadas en la Plaza del Sol
Acampadas en la Plaza del Sol

Si bien se ha tildado, como crítica, al movimiento 15M de emocional, ambiguo o “líquido”, como señala Bauman, es justamente su carácter emocional lo que finalmente ha dejado y sembrado, a través de una reformulación inteligente del discurso oficial de la vida.

La gran cantidad de frases o eslóganes claros, directos y originales que surgieron de estas manifestaciones son claro ejemplo de ello.

Ya Zizek en un discurso pronunciado en las manifestaciones del Occupy wall street había dejado en claro mediante un chiste la carencia de un lenguaje con el cual la sociedad pueda expresar sus inquietudes más profundas:

“Un tipo de Alemania del Este fue enviado a trabajar en Siberia. Sabía que su correo sería supervisado por los censores, así que propuso a sus amigos establecer un código. Si la carta que enviase estaba escrita con tinta azul, entonces lo que en ella se dijera sería cierto y si estaba escrita con tinta roja sería falso. Transcurrido un mes sus amigos recibieron su primera carta. Estaba escrita por entero en azul y decía: todo es maravilloso aquí. Las tiendas están repletas de buena comida. Los cines pasan buenas películas occidentales. Los apartamentos son grandes y lujosos. La única cosa que no se puede comprar es tinta roja”.

Mediante el cambio de palabras u orden de algunas frases comunes o cotidianas los indignados lograron reinterpretar sin eufemismos el discurso oficial e insertar en el imaginario social verdades y aspectos de la vida que éste ha mantenido al margen (sueños, sentimientos, emoiones).

“Manos arriba, esto es un contrato”, “Violencia es no llegar a fin de mes”, “No somos antisistemas, el sistema es anti nosotros”, “Nuestros sueños no caben en sus urnas”, “Pienso luego estorbo”, “No nos falta dinero, nos sobran ladrones”, “Que nos gobiernen las putas, sus hijos ya han fracasado”, “Estamos en paro, pero no parados”, “Hay que endurecerse sin perder jamás la ternura” o, más claro, “Queremos una democracia real ¡ya! donde real sea adjetivo de la realidad, no de la realeza”. 

La pasión es justamente uno de ellos. Frente a un discurso que prioriza a la razón sobre las pasiones, el 15M logró hacer de sus sentimientos y emociones su motor de acción. De ahí que la etiqueta de “indignados” haya calado sin objeciones sobre ellos.

El filosofo americano Richar Rorty recuerda justamente que uno de los mayores errores de la filosofía desde Platón ha sido la separación entre razón y pasión, donde la segunda queda subordinada a la primera.

Queriéndolo o no, en buena medida, todo aquel “cambio” que ha exijido la sociedad en cientos de demandas distintas y dispersas, se sintetiza de manera simbólica en la crítica a un sistema que ve de ese modo a las personas.

Se pide reformas políticas y económicas concretas también, pero sobre todo la ampliación de valores en el discurso oficial de la vida.

Y lo más curioso es que muchos, para darle legitimidad a sus demandas, le exigen “pensamiento”, cuando lo que se busca es que las emociones y sentimientos de las personas sean de igual legitimidad que la razón.

El hecho de que el adjetivo “emocional” sea una crítica y no una valorización, o simplemente una descripción, es el mejor ejemplo del discurso oficial de una vida limitada y castrada. Y la lectura y exigencia por parte de los críticos, la muestra de la incapacidad de un sistema para entender a las personas en su real dimensión.

12 J. Los 'indignados' de la Puerta del Sol de Madrid levantan el campamento cuatro semanas después de su inicio.
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