Entrevista a Mort Rosenblum
"Ser periodista es explicar por qué los seres humanos van a decidir qué hacer".
Mort Rosenblum tiene imagen de payaso: sonrisa de oreja a oreja, pelo sin peine, espíritu vivo. Pero no, es periodista. De los que se remangan hasta la mitad del brazo las mangas de camisas con mil y un bolsillos. De los que han estado al otro lado de la página o la pantalla, en esa realidad que no parece realidad pero lo es. De los que cuando habla de “medios”, “información”, “periodismo”, se refiere al hecho de poder ser parte viva de algo que, por más terrible que sea, hay que entender para poder informar.
A los 18 dejó la universidad para trabajar como periodista en México y Venezuela. En 1967, con 23 años, inició su trabajo como corresponsal internacional cuando fue enviado por la Associated Press a cubrir la guerra de mercenarios en el Congo. De ahí no paró: los conflictos en Nigeria, Vietnam, Bangladesh, Centro América, Israel, Bosnia, Kosovo, las guerras del golfo, la dictadura en Argentina. Un dato clave de todo ello: “en todas partes del mundo las madres quieren que sus hijos coman”.

Ha visto tragedias tan grandes que no han cabido en él para afectarle, otras tan puntuales que lo han partido en dos. “No sé si tengo pos traumas, pero sí sé que me afectan cosas” confiesa. En Sudán, después de un reportaje que realizó en un campo de refugiados, una mujer le rogó que le diera una pastilla buscando el milagro de que esa píldora mágica salvara a su hijo. De regreso a San Francisco fue a una farmacia. “Una farmacia enorme con aspirinas de todas formas, colores, sabores. Polvos, líquidos, animalitos. Y no. No pude con tal diferencia de seres humanos”, recuerda. Alza la mirada otra vez y sonríe de oreja a oreja.

Supongo que uno de los temas centrales de los que podía hablar contigo era sobre la noción de la guerra. Habiéndola vivido de cerca, ¿cómo ha cambiado tu visión de esta a como la podías ver antes, a como se puede ver a través de los libros, de la Historia, de los medios?

No hay más guerras como las hubo. Por ejemplo, cuando estuve en Argentina, fue la primera vez para mí que hubo una guerra que no fue guerra. No había una definición y no sabía quién fue el malo y quién fue el bueno y cuáles eran las líneas. En Vietnam, en Africa, había gobiernos, rebeldes, dos líneas de frente. Se podía cubrir un lado y el otro. Había una definición. Ahora es diferente. En Irak, por ejemplo, era una guerra clásica, pero después que cayó el régimen de Saddam Hussein pasó a ser una guerra de bombas improvisada y ataques terroristas. Creo que ahora conflictos es una palabra más adecuada que guerra.

En uno de tus artículos escribes: “To save our world, we need only turn around, take a notice, and do what matters”. ¿Realmente consideras que el trabajo periodístico puede tener un alcance de tal envergadura? ¿O cuando dices cambiar el mundo te refieres a hacer algo por el mundo?

Son dos cosas. Hacer algo por el mundo lo puede hacer cualquier humano. PeroYo he pasado mucho tiempo tratando de cambiar cosas e incluso a veces mi contraseña es Don Quijote. Pero finalmente llego a comprender que estoy con una lanza frente al molino de piedra. Pero también se puede entrar por la puerta de atrás, subir las escaleras y hablar con la gente. Esa es la forma de hacerlo.
En ese sentido, ¿sientes que el periodismo es una vía para poder lograr ciertos cambios concretos o, al contrario, te hace darte cuenta que es más difícil hacer el cambio?
Es difícil y es muy peligroso eso para alguien que comienza. Salir de una escuela y esperar 20 o 30 años parece una eternidad. Cuando uno comienza una carrera no es el momento de dar conclusiones, es momento de reflejar las cosas que pasan. Creo que es más importante aprender, practicar y cultivar el arte de cruzar esos puentes culturales.
¿Consideras, como muchos, que el mundo está crisis?

El mundo está jodido.

¿Está o siempre ha estado?
No. Ahora es jodido. Los recursos se están terminando, el caos climático es real y serio. Yo estoy acá porque están acabando con los peces en el mar. Tenemos 10% de lo que había hace diez años. Y para la gente es demasiado, entonces están jugando, comprando juguetes. Para mí es un reflejo de que están escapando en vez de absorber lo que realmente pasa en el mundo y buscar soluciones. No es que nos vamos a morir mañana, pero hay problemas que las nuevas generaciones tiene que resolver porque nosotros somos demasiado estúpidos.

Hasta qué punto crees que los medios han contribuido a no darnos cuenta de esta realidad.
“Medios” es una palabra de seis letras que no quiere decir nada. Como “clima”, que puede ser caliente o frío. Lo que hay son diferentes tipos de medios. Lo que hay es como un rumbo conjunto donde va todo el mundo y en eso tienes razón. Y estos simplemente están reflejando lo que creen que quiere la sociedad. Desde los faraones en Egipto que no eran realmente líderes, eran muy adeptos a saber lo que quería la gente y ellos van adelante y dan la impresión que está dirigiendo.
Pero cuando se tratan ciertas crisis como lo que están habiendo en Africa, en España, en Chile, lo vemos como protestas separadas –esta acá, lo otro allá-. En el lenguaje cotidiano del periodismo no hay una idea para entender que todo esto nos está pasando a nosotros como humanidad. Desde ese punto de vista, ¿no crees que a través del lenguaje los medios más dividan al mundo en vez de unirlo?

El problema es que cuando estás cubriendo o escribiendo algo no tienes espacio para explicar.

Hay que decir lo que está pasando y luego hay lugar para algunos párrafos muy importantes que expliquen el ambiente y el por qué. Es bueno guardar toda la información en la cabeza, pero cuando escribes es importante enfocar.
Los síntomas, también, de determinadas demandas suelen ser mucho más complejos de cómo se etiquetan en los medios. Por ejemplo lo de España o lo de Londres es un hartazgo de la forma vida que está llevando, pero se enfoca como producto de la crisis económica y nos centramos ahí. No cerramos.
Pero hay que seguir la línea. La crisis económica es una crisis política. Para mí la crisis económica tiene mucho que ver con lo que están haciendo los republicanos en Estados Unidos. Están negando toda posible solución para que caiga todo para que ellos puedan continuar y ser los salvadores. Entonces la crisis también es reflejo de lo que está pasando en Estados Unidos y lo que está pasando en Europa por otras razones. Las razones económicas son válidas si uno sigue el razonamiento y agrega los aspectos políticos y culturales.

Gunter Grass en su texto La Piedra de Sísifo, que ha escrito hace unas semanas en El País, que es, en buena medida, una crítica a los medios, dice que el periodismo “no se toma tiempo suficiente para iluminar el trasfondo de todo lo que nos sume en crisis duraderas”.

Me suena bastante a El País.

¿Tú lo ves de esa manera? Tú has dicho algo bastante importante en la clase: la primicia no es dar la noticia primero, es darla bien. Creo que hay ahí una relación entre ambas cosas.

Sí, por supuesto. Nosotros, por varias razones, tomamos atajos. En vez de realmente comprender una cosa muy complicada buscamos un atajo que explique una sola cosa, pero realmente no explica nada, pero es mucho más fácil escribir. Ese es el problema. En lo que tiene razón (Gunter Grass) es que hay que ver realmente lo que está pasando, las razones, los resultados y eso es mucho más complicado de lo que nosotros decimos con nuestros atajos.

¿Crees que el periodismo actualmente esté dispuesto a hacer una autocrítica?

Ese es uno de los problemas. Imagina esta imagen:

La pelota son los periodistas que realmente son periodistas y que van a hacer historia. El elefante es la crítica de la prensa, que se llaman periodistas, que hablan de periodismo y no hacen nada. No hay riesgo, no hay costo, no hay nada. Hay tanto comentario sobre la prensa y poca prensa

Respecto a las nuevas tecnologías. Se dice que dan una serie de beneficios como mayor participación, la inmediatez, etc. ¿Pero no es posible que esté creando también una nueva brecha social, la de la información?
Es que es tan… Hay, por ejemplo, un titular: Alemania ataca Polonia. Y abajo la opción “¿Cuál es tu opinión?”. ¡Qué me importa lo que esa persona piense! Lo que yo quiero saber es qué pasa y qué hacen los polacos. No es para 140 caracteres. Como soy viejo y hablo de principios me dicen que estoy contra el cambio. No es así. Yo creo que es formidable, me gustan estos cambios. Pero el mensaje no cambia. Lo importante es lo que dices, no cómo lo dices. Por ejemplo, todas las redes sociales son tiempo y el día no tiene más horas que antes.
Se dice también que las nuevas tecnologías pondrían en riego a los medios tradicionales. ¿No estarían más riesgo por sus relaciones con los poderes
económicos y políticos?
Lo importante es que los medios pueden ganar plata. Los independientes, chicos, free lance, no pueden. Todos los que hacen periodismo tienen que ganar algo, sino es un hobby, un placer o tiene el lujo de tener un familiar rico. Yo no quiero que me informe gente que no esté pagada por hacerlo, porque si no tengo dudar de sus motivos.
Ahora que el imperio de Estados Unidos está cayendo, cómo crees que puede afectar a la información mundial que en gran parte tiene capitales americanos.
Yo no creo que la información sea manejada por los Estados Unidos. Yo creo que hay información que no sale por razones que tienen que ver con el hecho de que hay grandes intereses que no gastan como deben gastar para tener corresponsales y oficinas, por ejemplo. Yo creo que son gente que no les importa un pito la información y lo que quieren es alquilar ojos. Quieren hits. Y la información no les importa qué dice, son solo palabras. Justamente el término “content” (contenido) me da rabia. He enterrado a amigos que buscaban “content”. Yo he jugado mi propia vida y asustado a mi familia para entregar “content”. No se trata de “content”, se trata de “reportaje”, de entender, de formar. “Content” puede ser mierda de toro.
***

(Mort Rosenblum de 1979 a 1981 también fue editor de International Herald Tribune, la edición internacional del NY Times. Ha escrito 10 libros sobre los conflictos que ha cubierto y periodismo. Ha sido nominado 8 veces al premio Pulitzer. Actualmente es catedrático de la Universidad de Arizona y trabaja en un proyecto en internet para ofrecer ayuda básica a reporteros que recién estén comenzando). 

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